
En tiempos de elecciones: cuidar la conversación, formar criterio
En Colombia vivimos días de tensión, debate y preocupación. Las conversaciones políticas ocupan los espacios familiares, las redes sociales y los medios de comunicación. Y aunque muchas veces creemos que los niños “no entienden”, sí perciben el tono emocional de los adultos: la angustia, el miedo, la rabia o la incertidumbre.
Diversos estudios sobre infancia y exposición constante a noticias negativas muestran que los niños y adolescentes pueden desarrollar ansiedad, temor e inseguridad cuando sienten que el mundo adulto está permanentemente en crisis. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos cuidar no solo lo que decimos, sino cómo lo decimos.
Como expresa Lina Idárraga, directora del Colegio Alborada:
“Los niños no deberían crecer sintiendo que viven en un país sin esperanza. Nuestra responsabilidad como adultos es ayudarles a comprender la realidad sin cargar sobre ellos preocupaciones que aún no les corresponden.”
En Alborada creemos que la educación ciudadana comienza mucho antes del primer voto. Empieza en las conversaciones cotidianas, en el respeto por la diferencia y en la capacidad de pensar con criterio propio.
No se trata de alejar a los jóvenes de la realidad política, sino de acompañarlos a comprenderla de manera crítica, equilibrada y humana.
“Educar ciudadanos no es enseñarles qué pensar, sino ayudarles a hacerse preguntas, escuchar otras voces y construir su propio criterio con responsabilidad”, afirma Lina Idárraga.
¿Qué podemos hacer como adultos?
- Evitar conversaciones cargadas de agresividad o desesperanza frente a los niños.
- Escuchar qué están sintiendo y qué preguntas tienen.
- Limitar la exposición permanente a noticias alarmantes.
- Enseñar que pensar diferente no convierte al otro en enemigo.
- Hablar más de valores y propuestas que de ataques y polarización.
¿Cómo fortalecer el criterio en los jóvenes?
- Invitarlos a contrastar información y verificar fuentes.
- Enseñarles a diferenciar hechos de opiniones.
- Promover conversaciones donde puedan argumentar y no solo repetir.
- Formarlos en empatía, escucha y pensamiento crítico.
- Recordarles que la democracia también se construye desde el respeto.
En tiempos electorales, quizá el mayor aprendizaje que podemos dejarles a nuestros niños y jóvenes es este: sí es posible participar, pensar distinto y construir país sin miedo, sin odio y sin perder la esperanza.






