
¡El colegio Alborada de chia, se pone la camiseta!
En Colombia decimos mucho una frase: “ponerse la camiseta”.
Y aunque parece una expresión sencilla, en realidad habla de algo muy profundo: sentir que somos parte de algo, comprometernos con una comunidad y actuar juntos por un propósito común.
En Alborada creemos en esa idea.
Pero también creemos que pertenecer no significa dejar de ser uno mismo.
Por eso nuestro uniforme no nace desde la homogeneidad, sino desde el equilibrio entre identidad colectiva e individualidad.
Sí, queremos que nuestros estudiantes se reconozcan como parte de una comunidad, que sientan orgullo de pertenecer a Alborada, que en una salida, un encuentro deportivo o una experiencia fuera del colegio podamos identificarnos, cuidarnos y movernos como equipo.
Pero también queremos que cada niño, niña y joven pueda expresar quién es.
Por eso las prendas permiten distintas combinaciones de color y elección, porque entendemos que la identidad también se construye cuando alguien puede decidir, apropiarse de lo que usa y sentirse cómodo representándose a sí mismo.
Cada año, además, el uniforme se transforma, no es un cambio superficial ni una estrategia estética. La renovación anual tiene un propósito profundamente pedagógico y emocional: conectar la ropa con los proyectos de investigación y las preguntas que acompañarán el año escolar.
“Nos vestimos de las ideas que estamos explorando”. Lina Idárraga
Las ilustraciones, mensajes y diseños que aparecen en las prendas buscan transmitir preguntas, reflexiones y conversaciones importantes para nuestra comunidad. Algunas veces hablan de cuidado, otras de empatía, de conciencia social, de creatividad, de fuerza interior o de transformación.
La ropa también comunica.
También educa.
También puede inspirar.
Renovar las prendas cada año tiene además algo simbólico y emocionante: inaugurar un nuevo comienzo. Sentir que empieza una nueva etapa, una nueva búsqueda, nuevas preguntas y nuevos retos compartidos.
En Alborada el uniforme no busca borrar diferencias.
Busca recordarnos que, siendo distintos, somos parte de algo común.
“Es una camiseta que nos une, pero también una invitación a pensar, expresarnos y habitar con autenticidad la comunidad que construimos juntos”. Lina Idárraga
Y quizás ahí está lo más importante: aprender que pertenecer a un equipo no significa dejar de ser uno mismo, sino descubrir cómo lo que cada uno es puede aportar al propósito colectivo.






